Se hizo conocido con el personaje de ‘Alberto del Río’ en la WWE, el gigante de la lucha libre de entretenimiento. Pero ahora ha vuelto a ser Alberto Rodríguez para convertirse en el presidente de Combate Américas, una compañía de artes marciales mixtas (MMA) que apuesta por el talento latinoamericano.

Rodríguez, de 39 años, también peleó MMA entre los años 2001 y 2010, sobre todo en Japón y México, su país natal. Incluso enfrentó a la leyenda Mirko ‘Cro Cop’ en el ring de Pride FC.

— Combate Américas aparece en el ‘boom’ mundial de las MMA, ¿cómo buscan posicionarse?
En Latinoamérica nos ven como la empresa número uno de las MMA para el 2018. Tenemos peleadores de primer nivel y todo el talento detrás del proyecto.

— ¿Y en Estados Unidos? La UFC en este momento no tiene competencia. 
Como lo has dicho, [competir] con UFC será un poquito más complicado. Por supuesto que vamos a competir, pero ellos tienen muchos años dentro del negocio. Tenemos en nuestro equipo a uno de sus fundadores [Campbell McLaren], él conoce la fórmula. Con eso y nuestro trabajo podemos llegar a un lugar alto.

— Su empresa es parte del servicio Fight Pass de UFC, ¿serán una cantera de ellos, tal como ocurre ahora con Invicta FC? 
Somos totalmente independientes. Estamos en el Fight Pass porque es una plataforma para que más gente vea nuestro producto. Pero no somos vitrina absolutamente de nadie. De UFC contratamos solo lo que nos interesa y lo que creemos que nos traerá algo positivo. 

— ¿Cuáles son sus funciones específicas como presidente de Combate Américas? 
Hago exactamente lo mismo que Dana [White] en el gigante corporativo que es UFC: me encargo de cerrar contratos. Si encontramos un talento, desarrollarlo para lograr que, aparte de atleta y peleador, sea una persona capaz de vender y poner gente en los asientos. Interesar al público, cautivarlo, al grado de que prendan la TV solo para verlo. Eso yo lo hice mucho dentro de las artes marciales mixtas y la lucha profesional. Ahora quiero pasarles ese conocimiento para que los peleadores pasen de ser solo luchadores a convertirse en un producto. 

 — Parte del crecimiento de las MMA ha radicado en la gran exposición mediática de gente como Conor McGregor o Ronda Rousey, ¿qué piensa de eso?
Desgraciadamente, los días en los que solamente tenías que subirte al cuadrilátero a dar golpes se terminaron. Y eso se aplica a cualquier deporte. La sociedad misma, como ha evolucionado, ahora te exige que, aparte de ser un buen atleta, seas una persona que venda su marca.

— ¿De qué forma puede venderse un luchador?
Tú mismo tienes que promoverte y hacerte a ti mismo un producto más grande. Pasa lo mismo con los equipos de fútbol: ya no se sostienen por el público que va a verlos al estadio, sino por los contratos de televisión que firman y sus patrocinadores. Esa es la naturaleza del negocio del espectáculo. 

— Ha comentado que su compañía se enfoca en el talento de América Latina, ¿conoce algo de las MMA en el Perú?
En este momento no tengo a uno específicamente en mi mente, pero sé que hay muchísimo talento. Vamos a estar muy pronto yendo para allá a hacer pruebas .

— Para la próxima edición del evento, la décima, han colocado una pelea femenina como coestelar. Hace unos años una apuesta así hubiera sido una locura...
Sí, hace años no había interés por las peleas de las féminas, pero porque no había nivel. Veías que eran chicas aprendiendo, desarrollando el deporte. No había un complemento técnico al 100%, como ves ahora. Ahora ellas sí saben lo que están haciendo. 

— ¿En qué cree que ha consistido ese cambio?
Gente como Ronda [Rousey, ex campeona de UFC] ayudó a poner las peleas femeninas en el lugar que merecen, a la par de los hombres. Ya se acabaron los días del machismo, en los que solo por ser hombres merecíamos los sitios estelares. Ahora si tienes talento, no importa tu sexo, raza o religión. 

— ¿Cuál cree que es el rasgo más distintivo de los peleadores latinos?
El peleador latino es alguien que siempre va para el frente, no simplemente a sacar un resultado, sino que sale a proponer. El latino nunca se queda atrás, sale a fajarse, a romperse el alma por los aficionados y por él mismo.

— ¿Haber llegado a Combate Américas significa un retiro temporal de la lucha libre de entretenimiento?
Todavía sigo haciendo algunas presentaciones. Ahora hago por lo menos tres al mes. La lucha libre siempre va a ser mi pasión y quiero seguir haciéndolo por todo el 2017 y el 2018. Después me retiraré completamente. 

— Su salida de WWE fue muy comentada, ¿regresar aún es posible? 
Como dice mi abuelita: “Nunca digas nunca”. En esta ocasión dejé la empresa porque no estaba contento. Gracias a Dios, soy una persona a la que le ha ido muy bien. He sido bendecido en toda mi carrera. Soy una persona inteligente, he sabido qué hacer con mi dinero. No tengo necesidad de estar en un lugar donde no me sentía contento .

— ¿Y ha tenido algún contacto con la empresa desde que se fue?
Ha habido contacto de ellos para que yo regrese. Por eso digo: “Nunca digas nunca”. Pero en este momento no tengo ningún interés.

— ¿Es difícil para un latino ser una figura estelar de la WWE?
Me rompí el alma día tras día. Hubo sangre, sudor y lágrimas para romper las barreras del negocio y para abrirme camino frente a tantos norteamericanos. Yo era ahí el único latino dando patadas. Hay que trabajar el doble o triple de lo que trabajan los demás para posicionarte. 

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