By Eduard Cauich, HOY

En el octavo grado, Kyra Batara era una porrista de su escuela. Usaba escarcha en la cara y faldas cortas. Pero no sentía que era ella.  

El lugar donde se encontraba más cómoda era sobre el entarimado, compitiendo  en las artes marciales mixtas (MMA). A sus 13 años, ingresó en Team Quest donde su papá entrenaba. Al inicio fue para tener buena condición física pero poco a poco se fue interesando en jiu-jitsu brasileño, kickboxing, boxeo y muay thai.

En 2008 comenzó a disputar torneos y encontró su llamado.

“Nunca me he sentido más feliz que cuando estoy en el entarimado”, dijo Batara, nacida en Freemont, California, de padre filipino y madre latina.

El pelear ante muchachos también representó otro tipo de adrenalina para Batara.

“Creo que fue una razón grande por la cual me gustó mucho estar en las artes marciales mixtas. El ser una mujer en un deporte de hombres me cambió la confianza que tenía en mí misma, me di cuenta que podía competir contra  hombres”, dijo la peleadora de 22 años de edad, quien en 2008 tuvo su primera pelea en lucha y en 2012 debutó como amateur en MMA.

“Mi hicieron ‘bully’ mucho, no pensaban que debería estar en un deporte de niños”, explicó Batara, admiradora de Chris Cyborg, Ronda Rousey y Rose Namajunas.

La apodada ‘Mogwai (Monstruo)’ debutó como profesional en una promotora llamada Badbeat en 2014. Hoy es uno de los rostros más importantes de Combate Américas, una empresa de MMA en la que figuras varias promesas latinas. Batara (5-3) enfrentará a Kanako Murata (3-0) en una pelea en peso paja durante la función de Rizin FF en Tokio, Japón, el 25 de septiembre.

Batara lleva tres triunfos en tres peleas en Combate Américas, ante Jenny Silverio, Liz McCarthy y Nicdali Rivera-Calanoc.

 “He recibido las peleas más fuertes en mi carrera con Combate Américas. Han agarrando las peleas que yo quiero, ya que soy la clasificada seis en el mundo, quiero las mejores rivales, las más fuertes, no quiero a nadie fácil. Siempre me dan difíciles. Me han enviado a Japón para darme el reto”, indicó Batara a HOY Deportes.

Batara es estudiante de Eddie Bravo, un maestro del jiu jitsu, quien la ha entrenado desde que estaba en la preparatoria.

“Desde la primera vez me llevó con él. Se ve que desde que me vio sabía que podíamos hacer algo grande”, dijo Batara.  “Gané mi primer torneo grande en jiu jitsu con él en mi esquina. Desde ese entonces ha sido un modelo a seguir”.

Batara también ha contado con el apoyo de su familia, pues desde que Batara comenzó a tomar en serio el deporte, se mudaron con ella a Las Vegas para que estuvieran cerca de ella.  

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